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divendres, 15 d’abril del 2016

Tres abuelas y un cocinero muerto, de Minna Lindgren






Título: Tres abuelas y un cocinero muerto (Trilogía de Helsinki 1)
Autora: Minna Lindgren
Formato: Versión Kindle
Longitud de impresión: 309
Editor: SUMA INTERNACIONAL (14 de mayo de 2015)
Vendido por: Amazon Media EU S.à r.l.; ASIN: B00W1UUFGQ
Idioma: Español


SINOPSIS (extraída de Amazon)

Primera entrega de la «Trilogía de Helsinki», una divertida mezcla entre humor y thriller escandinavo protagonizada por un grupo de nonagenarias.


Tienen noventa años. Pero no piensan morirse hasta descubrir al asesino.

Siiri, Irma y Anna-Liisa son tres viudas de noventa años residentes en El Bosque del Crepúsculo, un centro privado de apartamentos para la tercera edad de Helsinki. Más que un nidito acogedor para las personas mayores, la residencia resulta un lugar siniestro en el que los ancianos se ven privados de su identidad, rodeados todos los días por enfermeros vagos e inexpertos, y obligados a hacer gimnasia, a asistir a conferencias y a tomar un gran cantidad de medicamentos prescritos por médicos a los que apenas han visto.


Parece que para las tres amigas los días ya solo traerán partidas de cartas, viajes en tranvía y asistencia a funerales. Pero en la residencia se empiezan a producir unos misteriosos asesinatos... y quizá nadie había contado con la curiosidad y el tiempo libre de unas inocentes ancianitas.



LA CRÍTICA HA DICHO... (extraído de Amazon) 

«De Finlandia llega la Agatha Christie del norte.» The Independent

«Una historia descrita como una combinación de Miss Marple y El abuelo que saltó por la ventana y se largó y que intentará conquistar a los lectores españoles con cada una de sus tres entregas que se irán publicando en castellano.» Todo literatura.es

«La inteligencia de la narración se gana al lector... Contiene una pertinente crítica al mundo en que vivimos y a sus retorcidos valores. Prueba que los ancianos nos son una masa uniforme sino un grupo de individuos que portan una cantidad única de experiencias y recuerdos.» Savon Sanomat


LA AUTORA (extraído de Amazon)

Minna Lindgren es periodista y columnista freelance, conocida en Finlandia por su personal estilo de escritura y su irreverente enfoque de temas tan variados como la ópera o la muerte. Además de novelas, ha escrito libros de no ficción sobre cultura y música clásica. En 2009 recibió el Premio Bonnier de Periodismo.


MI OPINIÓN

Cuando Laky y Albanta organizaron la lectura conjunta de la trilogía de Helsinki, me alegré mucho y me apunté sin dudarlo para, como mínimo, leer el primero de los libros. Hacía mucho tiempo que me llamaba la atención y pensé que éste podía ser un buen momento. Como todas las LCs que organizan estas chicas, ha sido impecable y me lo he pasado bomba comentando en Twitter e intercambiando opiniones con otros lectores.  Pero... (ahora viene el pero) la obra no me ha terminado de gustar. Y os cuento el porqué. No ha sido por la novela en sí, ni por sus personajes, que evocan una profunda ternura en el lector, sino por lo que te venden desde un inicio y que al final no se cumple: que estamos delante de una novela negra.


Ya en la portada del libro nos encontramos con la frase: "Desde Finlandia llega la Agatha Christie del Norte”. Aún la busco ahora. No sé de dónde han sacado esta comparación. Nunca hago spoilers de nada, pero esta vez tendré que hacerlo (perdonadme). En la novela no se resuelve ningún misterio ni ningún crimen. Y a mí precisamente lo que me había enganchado era este punto: imaginarme cómo 3 ancianitas de más de 90 años investigan (y resuelven) la muerte/el asesinato/el suicidio del joven cocinero de su residencia. Pues bien, es un simple punto de partida para comenzar la lectura... y poco más. La muerte de Tero es tan sólo un pretexto.


Realmente lo que el libro narra es el día a día de tres mujeres que ya pasan de los 90 años y viven en una residencia como inquilinas, no como pacientes. En esta residencia ocurren varios acontecimientos, como son el supuesto asesinato que se nombra en el título, la violación de uno de los ancianos en las duchas, un incendio o el exceso de medicamentos que se les suministra, pero no se profundiza mucho en ninguno de ellos. El lector lo vive todo desde el punto de vista de una de las protagonistas, Siiri (mi favorita). Ya que ella, por su edad, olvida algunas cosas o no entiende bien otras, para nosotros los hechos también son confusos. Por ejemplo, a mí me ha faltado saber si los trabajadores de la residencia ocultan verdaderamente algo, si hay o no corrupción, quién ha sido el asesino del pobre cocinero y por qué lo ha hecho, quién es realmente Mika y por qué ayuda a las ancianas, qué pasa con la cuidadora jefe (Virpi) y su marido (¿qué pintan en toda la historia?) y otros puntos parecidos. No llegan a esclarecerse del todo.




A pesar de la simpática portada del libro, los comentarios de la contraportada que lo llegan a definir incluso como gracioso y de las diferentes críticas positivas (por eso os he querido incluir algunas), para mí esta novela contiene muy poco de divertido (exceptuando alguna anécdota entrañable) y sí mucho de denuncia y de crítica hacia la sociedad finlandesa en concreto y a la sociedad en general, que relega a sus ancianos a residencias geriátricas sin importarle lo más mínimo si éstas poseen las condiciones más adecuadas o si los residentes/pacientes reciben la atención y los cuidados que necesitan. La obra pone de manifiesto una sociedad egoísta e individualista que carece totalmente de la conciencia de grupo y de familia.


Me ha partido el corazón el hecho de que se les atiborre de medicamentos cuando comienzan a ser molestos y se les diagnostique como dementes seniles para ser encerrados en un ala del geriátrico, la “Casa Hogar”, donde no se les hace ningún caso ni reciben apenas atención; cuando los parientes de Irma (sus “amorcitos”) se desentienden de ella y se reparten sus posesiones cuando aún está viva... Ha sido muy triste.


Otro de los puntos que no me ha gustado mucho es que la autora constantemente está describiendo lugares y calles muy específicas de Helsinki, así como algunos edificios. Durante todo el libro las ancianas viajan mucho en tranvía (especialmente Siiri, que le encanta) y por eso hay muchas partes dedicadas a describir las líneas de transporte, los trayectos, etc. que para una persona que no conoce nada la ciudad (como es mi caso) se le hace un poco pesado.


Sin embargo (ya sabéis que siempre intento sacar el lado bueno de todos los libros que leo) no deja de tener su tierno encanto el comportamiento de las tres abuelas protagonistas (Siiri, Irma y Anna-Liisa, que son entrañables), sus diálogos repletos de ausencias mentales y de lagunas, a momentos muy disparatados, que hacen difícil seguir su razonamiento, saltando de aquí para allá, pero totalmente normal en personas de más de 90 años. Eso precisamente es lo que hace tan creíbles a los personajes y lo que tanto nos acerca a su punto de vista y sus pensamientos. Con ellas es como si estuvieras manteniendo una conversación con tu propia abuela. He sentido pesadumbre en muchos momentos porque parece que sólo les queda el “döden, döden, döden” (expresión recurrente en toda la novela que significa “muerte”), intentar pasar los días que les quedan como pueden y disfrutar de pequeñas cosas que les pueden aportar un poco de felicidad. Realmente me ha hecho acercarme más a mis abuelas y ponerme un poco en su lugar: la paulatina degeneración física, qué sienten ante la proximidad de la muerte, qué esperan de la vida... y le doy gracias a la autora por ello.



 
“¿Cómo era posible que un muchacho joven y sano falleciera, mientras que las personas de noventa y cuatro años no se morían nunca?”


La novela también es un canto a la amistad, esa que nace de la soledad y de la decadencia. De cómo las personas, da igual el cargo que ocuparan en sus anteriores vidas, el nivel educativo o la responsabilidad que hubieran podido asumir en un momento dado, llegan a un punto en que han de luchar contra sus propias limitaciones físicas y los fallos de su memoria cada vez más frecuentes, pero que sin embargo todavía albergan en su interior la ilusión y las ganas de vivir, y porque no, también la búsqueda del amor.


La historia tiene final y la novela es auto conclusiva, así que se puede leer sin necesidad de seguir con toda la trilogía.


No me gustaría acabar esta reseña sin gritar a los cuatro vientos “¡quiquiriquí!”, que es el saludo diario que se dan Irma y Siiri, símbolo de la esperanza de empezar un nuevo día con vida, de la amistad, el cariño y el apoyo incondicional entre ellas.


¡Gracias por leerme y hasta pronto!




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