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dimecres, 17 de gener del 2018

Mi vuelta y reseña de "Diario de ausencias y acomodos", de Fernando García Calderón



¡Hola a tod@s! 👋👋👋 ¡¡Ya estoy por aquí otra vez!! 😄😄😄 Después de este obligado “parón” en el blog, he vuelto, pero me he planteado hacerlo de forma distinta a la anterior. Es decir, en vez de presionarme a hacer reseñas semanales (ahora me doy cuenta de que llegó un momento en que no disfrutaba realmente, sino que me lo tomaba como una obligación y eso no puede ser), lo que voy a hacer es ir reseñando o comentando (no siempre podré redactar reseñas completas) libros o lecturas que realmente me apetezcan. Ya sabéis cómo me apasiona este tema, pero ahora tengo menos tiempo material que nunca: dos niños pequeños (mi príncipe de 7 años y mi princesita de 9 meses) que me llenan la vida y el corazón, trabajo a jornada completa, extra-escolares del mayor, el cuidado y la logística de la casa… Así que voy a hacer lo que pueda y, repito, lo que me llame la atención en ese momento. 


Hoy, voy a inaugurar mi vuelta con una reseña muy especial. Aunque el autor me diga que no, porque es un cielo de señor, yo sentía que se la debía. A ver qué os parece. 😉



RESEÑA


Autor: Fernando García Calderón y Facundo Laboa.
Colección: Biblioteca de Autores Contemporáneos. Serie Narrativa, 55; Ediciones Alfar
Páginas: 292 páginas. Formato: 130 x 215 mm  Encuadernación: Rústica.
I.S.B.N.: 978-84-7898-635-4
Fecha de publicación: diciembre de 2015.


SINOPSIS

F&F han indagado en la vida y milagros del lingüista Juan Ángel Santacruz de Colle, reputado tasador de libros antiguos y anónimo explorador de la costa swahili, entregando a los lectores unos relatos cargados de referencias a su biografía, su vocación literaria y su afición pictórica. Pocas veces ambas artes habrán compartido tren y asiento en un viaje de tan largo recorrido como este Diario de ausencias y acomodos.


AUTORES

Fernando García Calderón, tras la excelente acogida de las novelas La judía más hermosa, La resonancia de un disparo y Yo también fui Jack el Destripador, retoma el quehacer literario con Diario de ausencias y acomodos, su tercer libro de relatos, escrito al alimón con el también sevillano Facundo Laboa.

F. Laboa, como es conocido en certámenes de cuentos de toda España, lleva alimentando su currículo literario desde que, allá por el año 1989, se decidiese a cambiar su despacho de Plaza de Armas por la intimidad de un caluroso estudio de la calle Regina. Nunca antes se había animado a figurar en la portada de un libro. La vieja amistad de los alumnos de los Salesianos de Triana renace.


MIS IMPRESIONES

Conocí a Fernando García Calderón gracias a su magnífica obra Yo también fui Jack el Destripador, que se convirtió en una de mis lecturas favoritas del año pasado y cuya reseña podéis leer aquí. 

En este caso, pero, con Diario de ausencias y acomodos estamos delante de un libro totalmente diferente: se trata de quince relatos que giran en torno a los mundos de la pintura y la literatura con el trasfondo de la figura del erudito sevillano Juan Ángel Santacruz de Colle, señor del que os tengo que confesar que no había oído hablar nunca y que incluso ahora, buscando información sobre él en internet, poca cosa he encontrado. Como nos indica Fernando en su web, la dedicatoria del libro ya constituye una declaración inequívoca de intenciones:


A don Juan Ángel Santacruz de Colle,

erudito sevillano,

embaucador emérito

y aventurero crucial

en la historia de Tanganica y Zanzíbar,

sin cuya vida y obra

no hubiese sido posible

esta segunda oportunidad.



Cada relato es introducido por un cuadro y una “entrada” que habla de él, así que para sacar el máximo jugo a cada uno, es imprescindible visualizar el lienzo en tu mente (bien porque conoces el cuadro o bien porque lo buscas en el momento de la lectura). De esta manera, tenemos una unión entre literatura y pintura, concepto que me ha parecido maravilloso dado lo amante que soy de estas dos manifestaciones artísticas. 

Cuando empecé a leer el libro, cometí un error: querer devorarlo prácticamente de una sentada. ¿Y sabéis qué conseguí? Frustrarme, cansarme y obligarme a dejar la obra aparcada por unas horas. De pronto, entendí que Diario de ausencias y acomodos no puede abordarse así porque es un libro extremadamente complejo en su estructura: merece ser leído con calma, relato a relato, visualizando cuadro a cuadro, saboreándolos uno a uno. Así poco a poco, vamos descubriendo pinceladas del lingüista sevillano, de su vida y su obra, y vamos viendo la relación pictórica-literaria existente en cada grupo. He descubierto que los relatos pueden leerse salteados pero sólo al final, cuando los acabas y los “digieres todos”, te das cuenta de que forman un todo, tienen sentido como conjunto.

No voy a resumiros cada relato ni tampoco a explicaros cada cuadro, entrada o la relación que tienen con Juan Ángel. Considero que sería una falta de respeto a los autores y también a los futuros lectores ya que lo bonito de este libro es hacer este auto-descubrimiento del que os he hablado. Pero sí me gustaría comentaros que algunos de estos relatos están premiados, como Para Elisa, un espejismo y El peso de lo liviano. A continuación podéis ver el listado de títulos completo:

•  A modo de introito
•  La logia de los Calígrafos
•  La carta
•  Para Elisa, un espejismo
•  De la pena
•  Once de agosto
•  El peso de lo liviano
•  La jugada decisiva
•  Enoc, el miedo
•  Espejos velados
•  13 de septiembre
•  Memoria del hombre que huye
•  Epígono de William H. Pratt
•  Diario de ausencias y acomodos
•  La mañana que salió de casa

Ha sido un verdadero placer hallar entre las páginas del libro a mis queridos Bécquer, “Dorian Gray”, Mary Shelley y su “Frankenstein”...; reencontrarme con Salvador Dalí y su “Noia a la finestra” (“Muchacha en la ventana”), pintor que me chifla y cuyo cuadro me ha acompañado desde pequeña en el recibidor de casa de mis padres; recordar a Veermer y su "Lectora en azul” o descubrir al impresionante Hammershoi (pintor que, por cierto, ha escoltado a Fernando en las cubiertas de sus tres libros de relatos).







Para terminar, me gustaría añadir que el personaje de Juan Ángel Santacruz de Colle da origen no sólo a este libro de relatos, sino a la siguiente novela de Fernando, cuyo título es Nadie muere en Zanzíbar y comentaré próximamente. 

Es un honor que un escritor con el talento literario y la vertiente humana de Fernando haya vuelto a confiar en mí para que le cuente mis impresiones sobre uno de sus últimos trabajos. La verdad es que, aunque yo sea más de novela (por la facilidad y agilidad de la lectura en esta época de mi vida en la que tengo que hacer malabarismos para encontrar un momento para mí misma y mi principal hobbie, la literatura), este libro me ha sorprendido muy gratamente y me ha hecho disfrutar... muchísimo.

Muchas gracias de nuevo, Fernando y un beso enorme. Habéis hecho un gran trabajo.

Gracias a tod@s por leerme. Estoy deseando saber qué pensáis de la propuesta que os he traído hoy.😃




dijous, 10 de setembre del 2015

Yo también fui Jack el Destripador, de Fernando García Calderón





Autor: Fernando García Calderón
Editorial: Ediciones del Viento, 2015
Páginas: 384
ISBN: 978-84-15374-76-3


SINOPSIS (extraída de la web del autor)

¿Qué haría usted si recibiera un anónimo que contiene la confesión de Lewis Carroll reconociéndose Jack el Destripador?

John Riordan, octogenario forense de Scotland Yard, se enfrenta a un sujeto que posee, así lo asegura, delicados secretos del club al que perteneció en 1888. Por él pasaron escritores y artistas, teóricos de la economía, inventores, arqui­tectos y pioneros del deporte. Desde Bram Stoker o H.G. Wells hasta Bernard Shaw. Desde Alfred Waterhouse hasta John Goodall, máximo goleador de la estrenada liga de fútbol. Aquella elite de la confidencialidad viviría, con interés inusitado, las andanzas del asesino más arrogante que se recuerda.

John Riordan, en su condición de ayudante del inspector Abberline, se ve obligado a perseguir sombras que escapan de una época victoriana en decadencia, cuando llega a Londres como un prometedor discípulo del deductivo Joseph Bell y se enfrenta a una investigación de altos vuelos. Habrá de esperar a la finalización de la II Guerra Mundial para descubrir el mayor enigma de la historia del crimen.

Yo también fui Jack el Destripador es la viva expresión de un tiempo fronterizo entre los estertores de un siglo xix velado por la hipocresía moral y la eclosión de un mil novecientos que pondrá a prueba la capacidad de regeneración del hombre y su instinto de supervivencia.


MI OPINIÓN

La figura de Jack el Destripador sigue levantando interés, polémica y expectación hoy en día. Desde 1888, año en que se convirtió en triste protagonista de la actualidad victoriana asesinando de manera brutal a cinco prostitutas (como mínimo), no se ha podido averiguar su identidad y múltiples posibilidades y teorías han salido a la luz y se han estudiado. La institución de Scotland Yard cosechó su más rotundo fracaso en este caso. Los sucesos ocurridos en Whitechapel a finales del siglo XIX conmocionaron una época y nos siguen poniendo la carne de gallina...


 

Fernando García Calderón nos brinda en esta obra el desarrollo magistral de una más que factible identidad de este cruel asesino en serie. La historia comienza a mediados de los años cuarenta cuando John Riordan, un octogenario forense ya jubilado de Scotland Yard, recibe un curioso documento firmado por Lewis Carroll (autor de Alicia en el país de las maravillas y antiguo mentor suyo) en el que afirmaba ser Jack el Destripador. 

La novela se encuentra narrada en dos espacios temporales con dos líneas argumentales separadas por más de cincuenta años entre sí pero con una estrecha relación: uno en 1888 cuando John, entonces ayudante del inspector Abberline de Scotland Yard, investiga y convive con los horripilantes sucesos acaecidos en el East End (un distrito muy pobre, lleno de alcohol, crímenes y violencia), y otro cuando nuestro protagonista se encuentra en la vejez, recibe el comentado documento y revive toda la historia haciendo que el lector le acompañe en sus indagaciones, experiencias, pensamientos y enigmas. 





De la mano de John nos adentramos en los misterios del Club Diógenes, un club de caballeros (intelectuales) victoriano –cuajado de paradojas propias de la época como la doble vida que llevaban muchos de sus miembros- que pretendía cambiar la sociedad de raíz y nos encontramos cara a cara con figuras tan conocidas de la época como Bram Stoker, Arthur Conan Doyle, George Bernard Shaw, H. G. Wells, o W. B. Yeats entre otros. También quiero destacar las menciones a Dante Gabriel Rossetti (artista inglés, cofundador de la Hermandad Prerrafaelita), Robert Louis Stevenson (autor del magnífico El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde), Oscar Wilde e incluso al mismo Titanic. No os podéis imaginar la emoción con la que he leído todos los parajes referidos al “padre” del vampiro literario. La primera vez que leí su nombre en la obra y lo “oí” pronunciar una frase no pude dejar de sonreír y de agradecer a Fernando haber incluido a mi escritor favorito en su novela:

“Bram Stoker llegó a fascinarme con su cultura enciclopédica y su habilidad para combinar la ciencia y el esoterismo en un monólogo de un par de minutos. Un irlandés recio, de firmes convicciones, con aspecto de líder y rasgos perpetuos. (...) Fue Stoker el que me propuso formar parte de aquel selecto club (...)” (pág. 98)

Yo también fui Jack el Destripador está dividido en seis partes principales, introducidas cada una por una cita célebre y estructuradas a su vez en capítulos relativamente cortos que facilitan su lectura. La narración está hecha en primera persona por el mismo John y no es lineal para favorecer la alternancia del pasado y del presente. Al estar llena de intrigas, misterios y acción el autor consigue que no caigamos en el aburrimiento y que nos lleguemos a plantear como cierta la hipótesis principal del libro y las averiguaciones que se van produciendo a medida que vamos avanzando en la lectura.




La prosa y vocabulario utilizados por Fernando son cuidados, elegantes, fluidos y ricos en matices, hecho que permite al lector sumergirse directamente en la época en la que está situada la historia para hacerla más creíble. Una advertencia: no es un libro que se pueda leer rápidamente y con prisas. Para sacarle todo su jugo hay que disfrutarlo lentamente, saboreando cada palabra y cada línea como se merecen. 

Otro punto importantísimo que me encantaría destacar es la exquisita ambientación que consigue el autor en esta obra. Es incuestionable todo el trabajo de investigación que ha hecho Fernando sobre la época victoriana. Consigue reconstruir el Londres de finales del siglo XIX con el máximo detalle, y el lector es testigo directo de la decadencia y la profunda crisis que lo albergan. Somos espectadores de la degeneración social, moral, de la hipocresía del puritanismo victoriano, del clasismo intrínseco de la época que identificaba el mal con la pobreza... Descubrimos que el sujeto que lleva una doble vida es la esencia misma del hombre victoriano.



 Una de las cartas que Jack el Destripador hizo llegar a la policía
 

En resumen: es una lectura que no dejo de recomendar, tanto a los enamorados de esta época como a los que aún no la conocen; a los que tienen nociones de Jack el Destripador por otros títulos o películas como a los que aún no han descubierto las atrocidades que realizó; a los que quieran compartir tiempo con grandes nombres del siglo XIX; a los que quieran disfrutar de la maravillosa obra realizada por Fernando García Calderón... Es admirable la dificultad que ha debido suponer para Fernando ligar de una manera maestra tantos datos diferentes. He disfrutado muchísimo de su lectura y, más si cabe, de su sorprendente final. 

Muchas gracias, Fernando, por toda tu dedicación, simpatía y atención, por el envío del ejemplar y por la preciosa dedicatoria que siempre llevaré conmigo.

Y muchas gracias a vosotr@s por estar siempre ahí. 

Me gustaría acabar esta reseña con una cita que Fernando incluye en el libro:

"Es verdaderamente asombrosa la naturaleza humana. En cuanto desaparece el obstáculo que la agobia, sea el que sea, vuelve a los principios de esperanza y alegría." (Bram Stoker) 





NOTA: DEP Mary Ann, Annie, Elizabeth, Catherine, Mary Jane…

Fuentes de los archivos (exceptuando la foto de la portada del libro, que está extraída de la página web de la editorial):



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