divendres, 6 d’abril de 2018

El Libro de las Ninfas, los Silfos, los Pigmeos, las Salamandras y los demás espíritus, de Paracelso



Colección: Biblioteca esotérica de Ediciones Obelisco
ISBN: 978-84-9777-043-9
Formato: 13,5 cm x 21 cm
Páginas: 120
N° edición: 5ª
Fecha publicación: 01/01/2004


BREVE DESCRIPCIÓN

El Libro de las Ninfas, los Silfos, los Pigmeos, las Salamandras y los demás espíritus es una de las obras de Paracelso que más han influido en los cuentos y leyendas de tradición popular.
Su lectura nos sumerge en los brumosos torbellinos de los arquetipos ancestrales, en el universo mágico de lo maravilloso, de lo sobrenatural. Goethe, los hermanos Grimm, Heine y todos los autores que posteriormente se han referido al mundo de las hadas, las ninfas, los elementales y los espíritus, se han basado en esta apasionante obra traducida y anotada por Pedro Gálvez. Una obra que, hasta la presente edición, ha sido inédita en lengua castellana y que ahora presentamos junto con una reproducción del texto original.


MI OPINIÓN

En la presentación de la obra, se explica que la versión que tenemos entre manos es la primera en castellano, realizada casi a los cuatro siglos y medio de la muerte de su autor. Está basada en la edición de 1591, que estuvo a cargo de Johannes Juser, quien aseguró en su prólogo que se fundamentaba en los manuscritos de puño y letra de Theoprastus. (pág. 6)

Theophrastus Phillippus Aureolus Bombastus von Hohenheim, conocido como Paracelso o Teofrasto Paracelso (Zúrich 1493 – Salzburgo 1541), fue un alquimista, médico y astrólogo suizo, popular porque se creía que había logrado la transmutación del plomo en oro mediante procedimientos alquímicos y por haberle dado al cinc su nombre, llamándolo zincum.
El nombre Paracelso (Paracelsus, en latín), que escogió para sí mismo y por el que es generalmente célebre, significa «igual o semejante a Celso», un médico romano del siglo I.

Se trata de una de las figuras más contradictorias e interesantes de la historia de la medicina. Su incesante búsqueda de lo nuevo y su oposición a la tradición y los remedios heredados de tiempos antiguos le postulan como un médico moderno, adelantado a sus contemporáneos. En cambio, en su concepción del misticismo y la astrología se podría decir que mantuvo una postura inmovilista sobre los conceptos más arcaicos. (Fuente: Wikipedia)

El Libro de las Ninfas, los Silfos, los Pigmeos, las Salamandras y los demás espíritus está dividido en un prólogo, 6 tratados, una bibliografía y sus correspondientes notas. Es un librito de edición cuidada, bilingüe alemán-español, que hay que leer sin prisas y con pausas para poder disfrutarlo como se merece.

En el prólogo, el autor deja clara sus intenciones: “este libro tiene por objeto describir las criaturas que se encuentran fuera de la sabiduría de la comprensión natural, (…) pues es misión del hombre el comprender las cosas y no el llevar simplemente una existencia ciega entre ellas.” (pág. 19). Otras ideas que me han llamado la atención de esta parte han sido las siguientes:

“(…) todo cuanto existe está al servicio del hombre y a él se subordina.” (pág. 17)

“(El hombre) ha de ponerse al servicio de su propio espíritu, de su luz y de su condición de ángel.” (pág. 19)

“(…) la instrucción y la experiencia conducen a Dios.” (pág. 21)

A continuación tenemos los 6 tratados, de un capítulo cada uno, a excepción del Tratado I que contiene 2 capítulos. Paracelso nos describe las 4 especies de seres espirituales: gentes del agua, de la montaña, del fuego y del viento. En ellas están incluidos los gigantes, las melusinas y el monte de Venus. Todos estos seres están hechos de carne, pero no como la de Adán (los hombres), porque no proceden de él. No tienen alma, pero pueden adquirirla al casarse con un hombre. Son criaturas especiales y extrañas que vienen a enseñarnos lo maravillosas que son las obras de Dios

Sus viviendas son muy variadas y se corresponden a los 4 elementos: las ninfas y ondinas viven en el agua, los silfos y silvanos en el aire, los pigmeos y gnomos en la tierra y las montañas, salamandras y vulcanos en el fuego. 

El autor nos habla de sus alimentos, de sus vestidos, de su aspecto, de su lenguaje, de sus enfermedades y de su descanso.

En el Tratado III se nos explica que:

“(…) DIOS hace que se paseen entre nosotros y que estén con nosotros tantas veces como sea necesario para que tomemos conocimiento de ellas (…)”. (pág. 55)

“Y es así que todas esas cosas aparecen de vez en cuando, pero sólo lo necesario para que queden en la memoria de los hombres y permanezcan, sin embargo, ocultas, sin que lleguen a convertirse en cosas comunes y corrientes.” (pág. 59)

En el Tratado IV el autor nos habla de cómo estas criaturas se alejan del hombre y también de sus andanzas entre nosotros, y nos cuenta historias que para el lector serán preciosas leyendas y para él son verdaderas experiencias.

El Tratado V está dedicado por completo a los gigantes. Y en el Tratado VI y último nos son narradas las misiones de estas mágicas criaturas. Por ejemplo, los gnomos y los pigmeos tienen como objetivo proteger los tesoros de la tierra, es decir, los metales y otros objetos (pág. 99); las sirenas, gigantes, los enanos y los fuegos fatuos indican que algo grave está a punto de sucederles a los hombres (pág. 103).

El autor acaba con la reflexión de que “todas las cosas serán reveladas antes de que llegue el día del Juicio Final” (pág. 105). A mi modo de ver, es una autojustificación de todo lo que ha escrito.

El libro me ha gustado bastante (de hecho, le he dado 3 de 5 estrellas en Goodreads), pero me han faltado páginas con ilustraciones de estas maravillosas criaturas. Ese detalle hubiera sido perfecto.

Muchas gracias a Ediciones Obelisco por volver a confiar en mí con estos libros tan fascinantes y ¡hasta pronto!

Un abrazo gigante a tod@s.😊



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